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La Teología del Cuerpo del
Papa Juan Pablo II
(segunda parte)


por Christopher West

Generalmente consideramos el cuerpo humano como algo "terrenal". Es por eso que puede parecer extraño, que el Papa hable de teología (la ciencia que trata sobre Dios) para hablar del cuerpo. Sin embargo, uno de los puntos más importantes en el cristianismo es la asombrosa creencia en que Dios se hizo una persona, la Encarnación. Cuando Dios se reveló al mundo, lo hizo a través del cuerpo humano. Así que no debe sorprendernos que el Papa Juan Pablo II se refiera al estudio del cuerpo como una teología. Como él lo dice: "Por el hecho de que la Palabra de Dios se hizo carne, el cuerpo entra en la teología por la puerta principal" (Audiencia General 2/4/80).

El Santo Padre nos reta a ver que el cuerpo humano se comunica de una forma única. El cuerpo proclama y hace presente el plan eterno y el misterio de Dios. "El cuerpo, de hecho, y sólo este, es capaz de hacer visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino," dice el Papa (Audiencia General 20/2/80). En otras palabras, no podemos ver las cosas espirituales con nuestros ojos, estas son invisibles por naturaleza. Pero a través del cuerpo se hacen visibles. El cuerpo revela la naturaleza espiritual de cada persona (lo que ocurre dentro de ella), pero no se limita a la parte humana. También debemos recordar que nosotros como personas con cuerpo (los ángeles son personas, pero no tienen cuerpo), estamos hechos a la imagen de Dios invisible. Juan Pablo II dice, "[el cuerpo] fue creado para transferir en la realidad visible del mundo el misterio invisible escondido en Dios desde tiempo inmemorial, y así siendo un signo de esto" (Audiencia General 20/2/80). Esta sorprendente declaración nos lleva al punto más importante de la antropología de Juan Pablo (su comprensión del hombre). En resumen: El cuerpo no sólo representa la parte espiritual de cada ser; ¡El cuerpo humano revela el misterio de Dios!

Pero, ¿qué aspecto del cuerpo nos permite entenderlo de este modo? La respuesta es la sexualidad. En este extraordinario desarrollo del pensamiento Católico, Juan Pablo II nos lleva mas allá de las ideas tradicionales de lo que significa ser una persona humana hecha a la imagen y semejanza de Dios. Los filósofos de la Edad Media desarrollaron sus ideas sobre las Personas de la Trinidad y la relación entre ellas, pero no las aplicaron a su definición de la persona humana. Esta es la gran aportación hace Juan Pablo II. Para él, si Dios es una Comunión de Personas que dan vida, "el hombre fue hecho ‘imagen y semejanza de Dios’ no sólo en su propia humanidad, sino también mediante la comunión de personas que el hombre y la mujer formaron desde el principio" (Audiencia General 11/14/79).

La "comunión de personas" (en latín, communio personarum) es un concepto clave para Juan Pablo II. El abrazo matrimonial no es meramente la unión de los cuerpos, es una comunión de personas que sólo es posible a través del cuerpo. ¡Esta comunión de personas en "una sola carne" es un icono (representación de lo que ocurre) de la vida íntima de la Trinidad! Esta es una verdad hermosa y profunda, pero debemos ser cuidadosos de no mal interpretar lo antes dicho. El hecho de que la comunión masculina y femenina revela algo del misterio de la Comunión de la Trinidad no significa que Dios sea sexual. Dios no está hecho a la imagen del hombre como masculino y femenino; es el hombre quien está hecho a la imagen de Dios.

Todas estas afirmaciones decimos que son verdades objetivas acerca de la persona humana porque ellas pueden encontrarse en el primer relato del Génesis. Estas verdades se confirman y se ven con mayor profundidad en las experiencia subjetivas (lo que les pasa a cada uno) de Adán y Eva en el segundo relato de la creación. (Aquí empezamos a ver como, magistralmente Juan Pablo II une una visión del mundo objetiva y otra subjetiva para lograr "una visión integral del hombre", según se discutió en la parte I de esta serie).

"En el Principio"

Cuando los fariseos preguntaron a Jesús sobre el divorcio, él les señaló la unidad perfecta del hombre y la mujer en "el principio". "¿No habéis leído que el Creador, desde el principio, los hizo varón y hembra, y que dijo: ‘los dos se harán una sola carne’? Pues bien, lo que Dios unió no lo separa el hombre" (Mt 19:4-6) . Es por las palabras de Cristo que Juan Pablo II atrae nuestra atención hacia el Libro del Génesis. La intención de Dios cuando creó al hombre original (creado en el principio, antes del pecado) es la misma que debemos usar para el matrimonio. Pero para comprenderlo, nosotros, como hombre histórico (manchado por el pecado), debemos seguir el profundo "eco" de nuestro corazón en nuestra "prehistoria". Aquí, en un mundo sin mancha de pecado (un mundo difícil de imaginar), descubrimos las experiencias de la soledad original, la unidad original y la desnudez original.

Luego de dar nombre a todos los animales, el hombre se dio cuenta que estaba solo en el mundo, no "encontró una ayuda adecuada" (Gen 2:20). Esta es la experiencia de la soledad original que vivimos los seres humanos. Sentimos que estamos solos en el mundo visible de la creación. Mas aún, experimentamos un anhelo de vivir en comunión con otras personas, de amar y ser amados. Experimentamos que somos diferentes de "los animales" (la palabra que resume esta diferencia es persona). Al ser persona [Adam] estaba consciente de su "yo", era libre para determinar sus propias acciones; sólo él (entre todas las creaturas) estaba llamado a amar. Porque el ser humano, precisamente como varón y hembra, está hecho a la imagen y semejanza de Dios "que es amor" (Gen 1:27, 1 Jn 4:8). Por esto, el Amor es el origen del hombre, su vocación y su fin.

Esta es la razón por la cual "no es bueno que el hombre esté solo" (Gen 2:18) - no tiene a quien amar. Así que para crearle una "ayuda adecuada", el Señor provocó que el hombre cayera en un profundo sueño (también puede traducirse como ‘éxtasis’(lleno de alegría y admiración) porque ¡descubrir a alguien a quien amar nos llena de extasis! Luego tomando una "costilla" de su costado, El formó la mujer. Juan Pablo II señala en una nota al pie de la página, que la palabra "costilla" en el lenguaje bíblico original se escribe igual que la palabra "vida" (Audiencia General 11/7/79). De un modo poético el texto bíblico está indicando que la mujer surge de la misma vida que el hombre. En otras palabras, ella también es persona.

Como explica el Papa, "no hay duda de que el hombre cayó en ese "sueño" con el deseo de encontrar un ser como él. De este modo el círculo de soledad del hombre-persona, se rompe, porque el primer hombre despierta de su [éxtasis] como ‘varón y mujer’" (Audiencia General 11/7/79). Inmediatamente el hombre exclamó: "Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne"(Gen. 2:23). Es decir, "Finalmente, una persona con la que puedo compartir el regalo de la vida. ¡Finalmente una persona a quien puedo amar!".

Es por esta razón (porque ambos son personas creadas una para la otra) que "el hombre dejará a su padre y a su madre y se une a su mujer y se hacen una sola carne" (Gen 2:24). Esta es la experiencia de la unidad original: ellos descubren que están solos, así confirman que son únicos como personas y diferentes del mundo visible de las criaturas y al mismo tiempo logran romper su soledad (ya que encuentran a otra persona a quien amar).

El Significado Nupcial del Cuerpo

Lo que el hombre y la mujer tienen en común es revelado a través del cuerpo- "carne de mi carne". También el cuerpo revela sus diferencias complementarias. Fue a través de esa desnudez original que ellos supieron que habían sido creados para amarse mutuamente. La desnudez reveló que: "Podemos darnos nosotros mismos (incluyendo nuestros cuerpos) mutuamente y vivir en una vida de entrega ...una comunión de personas" (por ejemplo: el matrimonio). Este fue el único deseo que su cuerpo provocó en sus corazones -un deseo de amar como Dios ama. De ahí que "ambos estaban desnudos y no sintieron vergüenza" (Gen 2:25).

La desnudez original nos habla de "el significado nupcial del cuerpo", otro tema importante en la catequesis del Papa. El significado nupcial del cuerpo es "la capacidad del [cuerpo] para expresar amor: precisamente ese amor donde la persona se entrega como algo valioso y - de esta forma - cumple el verdadero significado de su ser (descubre realmente quién es) y su existencia (descubre su razón de vivir)" (Audiencia General 16/1/80).

Hagamos un alto para asimilar lo que el Papa esta diciendo aquí. Cuando vivimos nuestra sexualidad de acuerdo a la verdad, descubrimos y cumplimos la razón de nuestra existencia (Para aquellos que están buscando el significado de la vida. ¡Pues bien, aquí esta!). Esto es así porque según nos enseñó el Concilio Vaticano II, el hombre "no puede encontrarse plenamente a sí mismo sino por la sinceramente entrega de sí mismo a los demás" (Gaudium et Spes n. 24). Es precisamente en y a través de nuestros cuerpos, y mediante nuestra sexualidad, que nos damos cuenta de nuestro llamado a darnos a sí mismos. De este modo, Juan Pablo II puede decir, "estamos convencidos del hecho de que el conocimiento del significado [nupcial] del cuerpo ... es el elemento fundamental de la existencia en el mundo" (Audiencia General 16/1/80).

De nuevo, tenemos que pausar para internalizar esto. Nuestro Santo Padre está diciendo que la verdad de nuestra sexualidad es el elemento básico y esencial de nuestra existencia en el mundo. ¿Será posible que nuestra sexualidad sea tan importante? Tan torcida como ha llegado a ser, la fascinación permanente del hombre por el sexo habla de cuan importante es él.

Surge pues una pregunta importante: ¿Cómo llegó a ser tan torcida? La teología del cuerpo de Juan Pablo II ofrece algunos pensamientos muy profundos y originales como respuesta a esta pregunta. Veremos algunas de ellas en la parte III.

 
Tercera Parte (Teología del Cuerpo)

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