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Por Christopher West
Nota del autor: Este marca el primero
de una serie artículos que buscará llevar "la teología del
cuerpo" a los lectores de Fundamentos para la Familia. Aquí el
Santo Padre presenta una visión del matrimonio y la sexualidad nunca
antes articulada, pero muy poca gente ha sido expuesta profundamente a
sus pensamientos
revolucionarios. Esto no significa que su mensaje esta reservado para la
élite. Sin embargo, esto requiere un esfuerzo particular por parte de
aquellos que presentan su enseñanza y para los que desean comprenderla,
si las palabras del Papa van a ser pan partido para todos. Esto
significa que, según esta serie de artículos va buscando hacer más
accesible la catequesis sublime de Juan Pablo, hay que estar preparados
para emplear alguna energía mental. Les aseguro, valdrá la pena el
esfuerzo. Una vez que comprendan lo que el está diciendo, no volverán
a ver al mundo de la misma forma.
Discutiendo los asuntos morales
actuales, recientemente un cardenal europeo provocó asombro diciendo
que la contracepción "está al final de la lista" en orden de
importancia. Contraste esto con la aseveración de el Cardenal Wojtyla
en el décimo aniversario de Humanae Vitae, que el asunto de la
contracepción "es una lucha por el valor y el significado de la
humanidad misma" (Lateranum 44, 1978). ¿Qué quería decir?
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Como joven sacerdote y luego como
cardenal, Karol Wojtyla se dedicó a reflexionar sobre el misterio del
amor conyugal. El fue bendecido con un don de pensamiento admirable. Sin
saber que, pocos meses después de declarar la aseveración anterior, el
llevaría esos dones al mundo como el Papa Juan Pablo II. Veintiún
años más tarde, cerca de dos terceras partes de lo que la Iglesia ha
expresado oficialmente acerca del matrimonio y la sexualidad proviene de
su pontificado.
Juan Pablo dedicó las audiencias de
los miércoles, entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984, a
presentar una exégesis bíblica profunda del misterio del matrimonio y
la sexualidad. Es esta serie de audiencias la que se conoce
colectivamente como "la teología del cuerpo". Fue una
inspiración proveniente de la aseveración hecha por Pablo VI en la
encíclica Humanae Vitae, de que el problema de la regulación de
los nacimientos debe ser considerada a la luz de "una visión
integral del hombre" (cf. n. 7). La catequesis de Juan Pablo sobre
el cuerpo ofrece esa "visión integral del hombre", o lo que
el llama una "antropología adecuada". Sus pensamientos
ofrecen un contexto completamente nuevo para entender la enseñanza de Humanae
Vitae y demuestra que lejos de estar "al final de la
lista", este asunto es de crucial importancia.
Una nueva síntesis del Evangelio
¿Cuántas veces han encontrado
resistencia cuando tratan de presentar las buenas nuevas de la
enseñanza de la Iglesia a otros, con expresiones tales como: "Eso
es muy abstracto", o "La Iglesia no está en contacto
con la experiencia real de la vida?" Quizás aún sin
saberlo, muchos de nosotros hemos heredado un modo de explicar la fe que
tiene sus raíces en las formulaciones objetivas de principio de Tomas
de Aquino.
Sin embargo, como la mentalidad moderna
es muy subjetiva y experimental, las formulaciones tradicionales de la
fe son típicamente vistas como abstracciones que tienen muy poco que
ver con la experiencia propia de la persona.
Hay un daño inherente en la mentalidad
moderna que apela la experiencia como único juez de la realidad. Esto
lo vemos en el relativismo moral rampante de hoy día. Sin embargo, este
"volver al tema" no es del todo malo. Podemos aprende mucho
acerca de quién es el hombre como persona, examinando la
experiencia humana auténtica. Esto es precisamente lo que Juan Pablo II
hace en su teología del cuerpo. Este enfoque filosófico para entender
al hombre (fenomenología) le permite penetrar el misterio de la persona
humana con una claridad y precisión sin precedentes. Nos ayuda a
comprender los movimientos de nuestro ser más íntimo.
El resultado es una nueva síntesis del
Evangelio al cual la mente moderna puede referirse. La persona honesta
no puede sino reconocer su propio corazón que ha sido revelado.
Simplemente llama la verdad. "Puedo identificarme con esto,"
el responde. "Esta es la manera en que experimento la vida."
Esta nueva síntesis
"personalista" no es de ninguna forma una desviación del
patrimonio de la Iglesia, sino más bien un auténtico desarrollo de la
misma. Esta casa las visiones objetivas y subjetivas del mundo para una
"visión integral del hombre". Para unir ambas, Juan Pablo
evita la abstracción y el subjetivismo, y nos da un nuevo
lenguaje con el cual expresar la fe - un
nuevo lenguaje para una nueva evangelización.
Como señalan los sacerdotes Hogan y Le
Voir en su libro Covenant of Love (Alianza de Amor), la unión
entre estas dos visiones del mundo es el hecho de que hemos sido creados
a imagen y semejanza de Dios. "Esto es una verdad objetiva la cual
es al mismo tiempo central a la experiencia humana" (p. 33).
Entonces, entendiendo nuestra propia experiencia - subjetiva como es -
entendemos algo de Dios porque somos imagen de Dios. Es en Dios que
encontramos la verdad final sobre nosotros mismos.
El vínculo en este movimiento del
hombre a Dios y de Dios al hombre es, por supuesto, el . Jesucristo
"en la revelación misma del misterio del Padre y de su amor, pone
de manifiesto plenamente al hombre y le descubre la sublimidad de su
vocación" (Gaudium et Spes n.22). La catequesis completa de
Juan Pablo sobre el cuerpo podría simplemente ser considerada un
comentario de este pasaje de Vaticano II.
El Contenido de la Teología del Cuerpo
La teología del cuerpo consiste de un
análisis investigativo de textos bíblicos que revelan el misterio del
cuerpo, la sexualidad y el matrimonio en tres niveles críticos de la
experiencia humana: como el hombre los experimentó "en el
principio" antes del pecado (Hombre Original); como el hombre los
experimenta en la historia humana afectada por el pecado, pero redimido
en Cristo (Hombre Histórico); y como un hombre los experimenta en la
resurrección del cuerpo (Hombre Escatológico). Esto conforma su
"antropología adecuada". El continua su catequesis analizando
los pasajes de las escrituras que revelan el significado del celibato
cristiano y el matrimonio cristiano a la luz de "la visión
integral del hombre". El concluye entonces con una reflexión de
Humanae Vitae demostrando que la doctrina contenida en este
documento...esta orgánicamente relacionada a ...la pregunta bíblica
completa de la teología del cuerpo" (Audiencia General 28/11/84).
De acuerdo con Juan Pablo, al
reflexionar en estos tres niveles de "experimentar" el cuerpo,
la sexualidad y el matrimonio, descubrimos la misma estructura y
profunda realidad de la identidad humana- encontramos nuestro lugar en
el cosmos y hasta penetramos el misterio del Dios Trinitario. ¿Cómo
puede esto ser así a través de la contemplación del cuerpo, el sexo y
el matrimonio? Como nos enseña Juan Pablo, la pregunta sobre sexualidad
y matrimonio no es un asunto periférico. De hecho, el dice que la
llamada al "amor nupcial" inscrita en nuestros cuerpos es
" el elemento fundamental de la existencia humana en el mundo"
(Audiencia General 16/1/80). A la luz de Efesios 5, hasta dice que la
verdad final acerca del "gran misterio" del matrimonio
"es en cierto sentido el tema central de toda la revelación, su
realidad central" (Audiencia General 8/9/82).
Todo esto que Dios nos quiere decir en
la tierra acerca de quien es el, el significado de la vida, la razón
para crearnos, como vivir, así como también nuestro último destino,
está contenido de algún modo en el significado del cuerpo humano y el
llamado al varón y la mujer a ser "un cuerpo" en el
matrimonio. ¿Cómo? Dirigiéndose siempre a las escrituras, el Santo
Padre nos recuerda que el misterio cristiano en si mismo es un misterio
sobre el matrimonio- el matrimonio entre Cristo y su Iglesia. Sí, el
plan de Dios por toda la eternidad es envolvernos en la comunión más
cercana con el mismo - "casarse con nosotros". Jesús tomo un
cuerpo para que nosotros pudiéramos ser "un cuerpo"
con El (lo que hacemos en la eucaristía).
Este plan eterno de Dios está inscrito
en (y revelado a través de) nuestros mismo ser como varón y mujer y
nuestro llamado a ser "un cuerpo" en el matrimonio.
Como dice San Pablo, citando el Génesis, "Por eso dejará el
hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se
harán una sola carne. Gran misterio es este, lo digo respecto a
Cristo y la Iglesia." (Ef 5:31,32).
Según continúan estas series de
artículos sobre la teología del cuerpo de Juan Pablo, veremos que Dios
ha creado la unión de "una carne", de un hombre y una mujer
para ser la revelación fundamental en el mundo creado de su propio
misterio divino - el misterio de su Vida y su Amor, y su plan para que
nosotros compartamos en esta Vida y Amor a través de Cristo. ¿Y
algunos alegan que el Papa no está a favor del sexo...?
Christopher West es el Director de la
Oficina de Matrimonio y Vida Familiar de la Arquidiócesis de Denver.
Recibió su grado de Maestría en Teología del Instituto Juan Pablo II
para Estudios en Matrimonio y Familia.
Segunda Parte
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