Hemos decidido permanecer en el anonimato, ya que nuestro caminar hacia
la Planificación Natural de la Familia ha sido doloroso. Sin embargo,
estamos convencidos de que la Iglesia Católica tiene un secreto
emocionante que debe ser compartido.
Por eso, permítanme comenzar con alguna información de fondo. Ambos
estamos en los treinta y pocos años de edad, con 13 años de matrimonio
y 3 niños de 2, 4, y 6 años de edad. Ambos tuvimos una niñez
dolorosa, llena de rechazo. Mi suegro fue consistentemente infiel a su
esposa y la golpeaba con regularidad. Como mi esposo era el único
varón (tiene 2 hermanas) fue objeto de la furia de su padre. Cada
intento suyo de agradar le ocasionaba humillaciones y fuerza física.
Sus padres se divorciaron durante su cuarto año de escuela superior y
la familia se desmembró. Cada uno estableció su propio hogar.
Una juventud
muy difícil
Yo soy la menor en una familia numerosa. Mi papá se enfermó de
cáncer cuando yo estaba en segundo grado y murió cuando yo era
adolescente. Me perdí en el tumulto de la enfermedad y los niños, y me
"encontró" un hermano que abusó sexualmente de mí cuando yo
tenía 6 y 7 años. También un vecino abusó sexualmente de mí desde
los 10 a los 14 años. Cuando era una adolescente, casi adulta, le
revelé estas cosas a mi madre y ella insinuó que yo era culpable.
Conflictos con la PNF
Habíamos estado activos sexualmente antes de casarnos y yo usé la
Píldora por 7 años más mientras que manteníamos la puerta de nuestra
alcoba firmemente cerrada a Dios. Por varias razones, nunca consideramos
la PNF como una opción para nosotros. No habíamos conocido a ninguna
pareja que hubiera practicado el sexo prematrimonial y que ahora usaran
la PNF. Los sacerdotes nos daban opiniones conflictivas sobre el control
artificial de la natalidad. Los usuarios de la PNF que conocíamos
estaban descontentos con el control que se les exigía, o eran
orgullosos o críticos de aquellos que estaban fuera de su
"grupo", como si el practicar la PNF les hiciera
automáticamente superiores moralmente. Nunca oímos que se estimulara
su uso en la misa, y nosotros éramos asiduos y activos en la iglesia,
no siendo personas de asistir ocasionalmente.
Debido al abuso sexual en mi vida, las relaciones íntimas maritales
me confundían, y ahora veo cómo yo hería a mi esposo, que ya de por
sí estaba herido. No podíamos darnos uno al otro. Yo no podía
entender el papel de Dios en el placer sexual. Luego de recibir
consejería por un deseo creciente de suicidarme, comenzamos a tener
hijos. Pensé que usar mi sexualidad para traer vida al mundo me
sanaría. Ser los padres de nuestro hijo fue fácil y maravilloso;
cuando nuestra hija tenía 1 año, yo estaba nuevamente sin control.
Volví a la consejería, con la determinación de averiguar si yo en
verdad era culpable del abuso y encararme a mí misma. En este momento,
también decidimos poner todo en manos de Dios y no usar
anticonceptivos. Tres semanas más tarde estaba embarazada. A pesar de
que poner las cosas en manos de Dios fue un paso bien encaminado, no
controlar la natalidad no era la respuesta correcta. No estábamos
actuando responsablemente; estábamos tratando de hacer a Dios
responsable de nuestras vidas. Además, la ausencia del control de la
natalidad no lleva al respeto mutuo.
Una impresion
equivocada
Cuando nuestro tercer hijo estaba destetado, mi esposo sugirió darle
una oportunidad a la Planificación Natural de la Familia, ya que la
Iglesia la recomendaba. Algunos amigos la practicaban y parecía tener
una relación particularmente íntima. Cuando asistimos a una charla
sobre la Planificación Natural de la Familia ofrecida por varias
parejas casadas que nos habían recomendado nuestros amigos, mis
sospechas de que la Planificación Natural de la Familia era para las
personas santas se confirmaron. Cada pareja dijo claramente que eran
vírgenes antes del matrimonio, como si esto fuera un prerequisito. Si
ésta hubiera sido mi única introducción al programa de la PNF, nunca
lo hubiera intentado. Estas charlas nos aislaron aún más de la
Iglesia, cuyas doctrinas estábamos tratando con ahínco de abrazar.
Tuve la suerte de tener una amiga muy especial en quien pude confiar
mi inquietud de no sentirme digna para el Programa de PNF. Pero fue con
su apoyo que decidimos darle una oportunidad a la PNF. Fue esto lo que
nos trajo a la oficina de la PNF. No somos la misma pareja ahora. Hemos
alcanzado esa "comunidad de vida y amor" que se define en
Gaudium et Spes. El respeto hacia nosotros mismos y entre nosotros
requerido por la PNF ha ayudado a nuestra sanación. Puede que esto
parezca poco probable, pero algo tan sencillo como no trabajar en el
día del Señor puede enriquecer la vida de la familia como también la
PNF puede enriquecer al matrimonio. He llegado a comprender la virtud de
la sexualidad y este cambio en mí ha permitido que nosotros dos nos
entreguemos mutuamente sin restricciones. Este nuevo respeto ha abierto
nuestros corazones el uno hacia el otro, y ya no somos dos personas
heridas. Estamos seguros de nuestro amor, seguros de que nuestra unión
es el plan de Dios para nosotros.
Sexo y Castidad:
importantes para el matrimonio
Hemos descubierto que la intimidad sexual es una faceta central de
nuestro pacto matrimonial. Los sentimientos de respeto, interés y
permanencia fluyen de una unión sexual saludable y feliz. Por otro
lado, si uno se siente utilizado, sin valor e indigno en la alcoba
quiere decir que no existe el respeto y la empatía en la relación y
que la verdadera unión es esquiva.
Muchas de las personas que practican la PNF y muchos otros que no la
han experimentado creen que como la mujer se abstiene de las relaciones
sexuales durante su ovulación, que el programa es sexista y cruel. Pero
yo he visto que es todo lo contrario. El sexo a solicitud me parece
vano. No podría volver hacia el pasado. Es una tentación utilizar a mi
esposo y permitir que él me utilice a mí. Esa semana cuando nos
abstenemos es un regalo a Dios. Le hemos ofrecido nuestra sexualidad a
El en una forma auténtica igual como lo hacen los sacerdotes siendo
célibes. Parece negativo y limitante decir que las parejas casadas no
pueden hacerlo. Seamos justos y abramos la castidad para todos.
Para los que les cuesta convencerse, digamos que nada ha sido mejor
en nuestra vida sexual que el programa de la PNF, es más divertido
ahora porque es también más frecuente. Los días de abstinencia son
como aquellos días cuando florecía el romance. Nos besamos, nos
tomamos de la mano y nos damos miradas amorosas. Con el fin de no
envolvernos mucho en nosotros mismos y evitar perder el control, le
damos más atención a nuestro hijos en esa semana con más abrazos,
besos y jugando más con ellos. ¿Qué más podemos pedir?
PNF nos ayudó a
crecer en la Fe
De nuevo les digo que no tengo palabras suficientes para elogiar el
programa de la PNF. Fue esta la respuesta a todas las preguntas de
nuestras vidas que difícilmente hubiéramos podido hacer. Pensamos que
estábamos buscando métodos de control de la natalidad sofisticados y
lo que encontramos fue el uno al otro y a nuestra familia. Nos hemos
convertido en mejores católicos, mejores cónyuges y mejores padres ya
que hemos amoldado esta área de nuestra vida a las doctrinas de nuestra
iglesia.
Desde que comenzamos a practicar la Planificación Natural de la
Familia, me he dado cuenta de que igual que Jesús vino a salvar a los
pecadores, el programa de la PNF de la iglesia debería ser encaminado
para aquellas personas que tienen relaciones sexuales antes del
matrimonio, para aquellos que han sido abusados y los que tienen
nociones torcidas sobre la sexualidad. Esto no debería ser solamente
para las parejas que se preparan para el matrimonio o para aquellos que
conocen "el camino". El resto de las personas nunca sabrán lo
que se han perdido ya que la Iglesia está llena de personas como
nosotros. En nuestra sociedad hay pocas personas que son vírgenes
cuando se casan y muchas sienten la vergüenza y el aislamiento que
nosotros una vez sentimos. Démosle nuestra acogida y compartamos con
ellos este conocimiento que transformó nuestras vidas. Ayúdenos a
difundir la buena nueva de la PNF. No se sienta intimidado porque se
exige la restricción en la sexualidad en este mundo de sexo libre. Este
llamado hacia un nivel más alto de responsa-bilidad es precisamente la
médula de la fortaleza de la PNF. Demos a conocer a los demás que este
programa de planificación de la familia es para todos, sin importar los
años de matrimonio o cuántos compañeros hayan tenido. Cada
matrimonio merece este regalo tan increíble.
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