Alimentación
1. La dieta incide
en el mecanismo acido-base del organismo femenino y los
espermatozoides X e Y tienen afinidad diversa en este sentido.
2. La dieta incide en la membrana del óvulo, haciéndola más afín,
o más permeable, a uno u otro espermatozoide.
3. Pudiendo existir otras posibilidades que aún se desconocen.
Lo que parece claro es que existen diferencias físico-químicas
entre el X y el Y, algo que se sabe desde la década del 70 por
los estudios iniciados por el Dr. Shettles y corroboro, entre
otros, por los Dres. Billings. Posteriormente, las técnicas de
separación espermática in-vitro con miras a una FIV orientadas a
la preselección de sexo confirman que ambos espermatozoides no
son idénticos en cuanto a sus características, puesto pueden
seleccionarse por diversos métodos.
Dicho esto, veamos algunas de las cosas que se afirman en la
revista "Ser Padres", Septiembre de 2000, el
monaográfico nº 10 de la revista "Integral" y el libro
"Conoce tu cuerpo para una mejor planificación
familiar", de Françoise Soler, ISBN 84-300-9298-6,
citando el artículo "Le contrôle du sexe par la méthode
alimentaire, régimes pour garçons et régime pour filles"
Modalité d'application de Joseph Stolkowski. Rev. Francaiçe
Endocrinol. Clin. 1977 nº 18, págs. 95-105.
- Si se busca una
prevalencia de niños: tomar alimentos ricos en potasio y
sodio (pan, zumo de tomate, melocotones secos...) reducir los
ricos en magnesio y calcio (zanahorias, patatas, espinacas,
arroz, plátanos)
- Para tener niñas:
tomar alimentos ricos en magnesio y calcio (zanahorias,
patatas, espinacas, arroz, plátanos) reducir los ricos en
potasio y sodio (pan, zumo de tomate, melocotones secos...),
así como la sal, el pescado y las aves. No se debe salar la
comida, se aconsejan aguas minerales cálcicas, se prohibe el
té, el chocolate, la cerveza, los embutidos, las conservas,
los quesos salados, la pastelería, ...
Se pudiera hablar por tanto de "alimentos prohibidos" y
"alimentos permitidos" en función del objetivo deseado,
debiendo orientarse la alimentación de acuerdo al balance
(Sodio+Potasio) / (Calcio+Magnesio).
El hábito alimentario FEMENINO que favorece la fecundación del
óvulo por un espermatozoide "X" (generando un embrión-niña)
debe tener ese COEFICIENTE bajo. Es decir, que el consumo de
alimentos con sodio y potasio debe ser BAJO y el consumo de
alimentos con calcio y magnesio, debe ser ALTO.
El hábito alimentario FEMENINO que favorece la fecundación del
óvulo por un espermatozoide "Y" (generando un embrión
varón) debe tener ese COEFICIENTE alto. O sea que el consumo es a
la inversa. Y hablar de "coeficiente" implica que no se
trata sólo de "incrementar" algunos minerales, sino de
"disminuir" simultáneamente otros. B.- Respecto a
la influencia de las relaciones coitales con respecto al momento
de la ovulación:
Momento del
coito
Hay una segunda
corriente de pensamiento, complementaria a lo ya dicho, que tiene
en cuenta la relación existente entre el momento del coito y
aquel en que se produce la ovulación.
Con esta finalidad, en el monográfico citado de la revista
Integral y en el libro "Regulación Natural de la
Fertilidad" de Antoni M. Orioel y Francoiçe Soler. NC año
2000. ISBN: 84-95313-09-X se viene a decir que:
- Si se busca una
prevalencia de niños, la relación fecundante ha de situarse
en el momento periovulatorio (indicador aportado por la
mucosidad cervical) mientras que...
- Para tener niñas
se aconseja que la pareja se una dos o tres días antes de
este momento.
Recordemos, eso sí, que no se habla de garantizar el resultado,
sino de alterar la posibilidad estadística de un 50-50, que es la
natural, hasta un 70 u 80 por ciento según la fuente consultada,
que el fruto de nuestro amor (niño o niña) es un bien en sí
mismo, y que ambas fórmulas son de sencilla aplicación y
completamente inocuas para su salud de la madre y del futuro bebé.
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